
Trabajar como mecánico en la Fórmula 1 es un desafío que va más allá de la habilidad técnica: implica resistencia física, mental y una pasión inquebrantable por el automovilismo. A pesar de las extenuantes jornadas y la presión constante, quienes eligen este camino lo hacen por el amor a la velocidad y la competencia.
Un trabajo de alta exigencia
Los mecánicos de la F1 son piezas clave en el rendimiento de los autos y en la rapidez de las paradas en boxes. Calum Nicholas, jefe de montaje de unidades de potencia en Red Bull, describe su rol como una combinación de preparación minuciosa, coordinación y capacidad de respuesta bajo presión. “Soy responsable de todas las piezas que conforman el motor y su integración con el chasis”, explica.
Pero el trabajo no se limita a los momentos de gloria del domingo. La semana previa a la carrera es una maratón de preparación: los mecánicos viajan, montan los autos, verifican la legalidad de los componentes y realizan simulacros de paradas en boxes.
Una rutina de esfuerzo continuo
La preparación comienza los miércoles con el armado del coche y la verificación de piezas. Los jueves se afinan los detalles y se realizan las primeras prácticas de pit stops. El viernes, con los entrenamientos libres, es un día de ajustes y posibles modificaciones mecánicas.
El sábado suele ser más relajado, a menos que ocurra un incidente en pista que requiera reparaciones urgentes. El domingo, el día de la carrera, es la jornada más larga, con los mecánicos preparando el auto desde temprano, asistiendo en la estrategia de carrera y desmontando el coche al final del evento.
El rol de la fábrica y el entrenamiento
Con un calendario de 24 carreras, el tiempo en la fábrica es limitado. Sin embargo, los mecánicos regresan periódicamente para entrenamientos, reuniones y preparación física, fundamental para mantener el ritmo durante la temporada.
Las habilidades blandas también juegan un papel crucial. Nicholas destaca que, además del conocimiento técnico, la comunicación, el trabajo en equipo y la capacidad de mantener la calma en situaciones de alta presión son esenciales.
La pasión por encima de todo
A pesar del esfuerzo físico y mental, la mayoría de los mecánicos se mantienen en la F1 durante años. “Si bien podrías ganar más dinero fuera del automovilismo, quienes seguimos aquí lo hacemos porque nos apasiona”, concluye Nicholas.
Convertirse en mecánico de Fórmula 1 es un sueño para muchos, pero solo aquellos dispuestos a dedicar su vida al automovilismo pueden resistir el desafío. Es una profesión de sacrificio, pero también de grandes recompensas para quienes aman la velocidad y la competencia.