México ha caído 14 posiciones en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2024, obteniendo 26 de 100 puntos y situándose en el puesto 140 de 180 países evaluados. Este retroceso refleja un debilitamiento en la lucha contra la corrupción y un aumento en la percepción de impunidad dentro del país.
Expertos señalan que la falta de sanciones en casos emblemáticos como Odebrecht, Pemex Agronitrogenados, la Estafa Maestra y Segalmex, así como la contratación de empresas fantasma ligadas al crimen organizado, han contribuido significativamente a esta caída.
En el contexto internacional, Dinamarca (90/100), Finlandia (88/100) y Singapur (84/100) lideran el ranking de menor percepción de corrupción, mientras que Venezuela (10/100), Somalia (9/100) y Sudán del Sur (8/100) se encuentran en los últimos lugares.

El informe subraya que en México, de las 3,350 investigaciones por posibles responsabilidades administrativas abiertas entre 2017 y 2024, solo 281 (8.4%) resultaron en sanciones. Además, la corrupción no solo persiste en el ámbito federal, sino que se ha extendido a niveles estatales y municipales, con crecientes nexos entre gobiernos y el crimen organizado.
Según datos del INEGI, en 2023 el 83% de los mexicanos consideró que la corrupción es un problema frecuente o muy frecuente, y seis de cada diez ciudadanos reportaron haber sido víctimas de corrupción o extorsión policial.
A nivel global, México ocupa la última posición entre los países de la OCDE (38 de 38) y la penúltima en el G20, solo por encima de Rusia. En América Latina, está mejor evaluado que Guatemala (25/100) y Paraguay (24/100), pero por debajo de Brasil (34/100) y Chile (63/100).
Los resultados del IPC 2024 refuerzan la exigencia de la sociedad mexicana: es urgente fortalecer las medidas anticorrupción y garantizar sanciones efectivas para erradicar la impunidad en todos los niveles de gobierno.