Rancheros y agricultores de Brownsville, Texas, han equiparado la presencia de explosivos en Tamaulipas con actos de terrorismo, tras un incidente mortal que cobró la vida de dos ciudadanos estadounidenses y dejó varios heridos. La comunidad agrícola ha emitido advertencias sobre el aumento de la violencia en la región.
El 31 de enero, Antonio Céspedes Saldierna, de 74 años, falleció al activar un dispositivo explosivo en el ejido Santa Rita, San Fernando. Su acompañante, Horacio López Peña, también perdió la vida, mientras que Ninfa Griselda Ortega, esposa de López, resultó herida.
Antonio Céspedes, veterano del ejército estadounidense, tenía un rancho en la zona y viajaba para revisarlo cuando ocurrió la tragedia. Su hijo, Ramiro Céspedes, declaró a Channel 5 News: “Esto es terrorismo; mi padre luchó en una guerra y murió por algo similar en nuestra frontera”.
La Vocería de Seguridad de Tamaulipas confirmó la presencia de explosivos en diversas brechas rurales y emitió alertas preventivas en Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y San Fernando.
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El comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, advirtió el 25 de febrero sobre los riesgos de viajar a México, instando a los ciudadanos a extremar precauciones, viajar de día, mantenerse en carreteras principales y reportar cualquier actividad sospechosa.
Por su parte, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que los operativos en la región han permitido localizar y desactivar 26 artefactos explosivos, priorizando la seguridad de los habitantes y viajeros que transitan por caminos rurales.