El 28 de marzo, Teresa González Murillo fue víctima de un ataque armado en su domicilio, lo que la dejó gravemente herida y la obligó a ser hospitalizada. Este miércoles, lamentablemente, se confirmó su fallecimiento. Teresa era una incansable activista y líder del colectivo Luz de Esperanza, un grupo que trabaja en la búsqueda de personas desaparecidas en Guadalajara y otras partes de México. Su lucha, que también la llevó a liderar a los trabajadores del Centro Histórico de la ciudad, la convirtió en una figura central en la exigencia de justicia.
El ataque que acabó con su vida ha generado una ola de indignación, no solo por la violencia que sufrió, sino también por el contexto de impunidad que rodea a los crímenes contra activistas y defensores de derechos humanos en México. La muerte de Teresa ha dejado un vacío, pero el colectivo Luz de Esperanza ha asegurado que continuará su trabajo, buscando justicia para todos los desaparecidos, incluidos los familiares de Teresa.
En un emotivo mensaje, el colectivo reafirmó el compromiso de seguir con la lucha: “El nombre de Teresa permanecerá en la memoria colectiva. Su voz sigue viva en cada búsqueda”. La muerte de esta valiente mujer no detendrá la búsqueda de su hermano y de tantas otras personas que siguen desaparecidas.
